jueves, 21 de abril de 2022

Dominó

Sol va a sacar un libro nuevo, y me lo tengo que comprar yo. Yo, y no vos, me voy a regalar ese libro. Los anteriores me los regalaste vos, pero este tengo que comprármelo yo.

Y así, uno por uno, van cayendo como dominós todos los planes que teníamos, junto a las costumbres que ya no vamos a tener. Los conejos que ya no vamos a adoptar, el restaurante al que nunca fuimos a ver qué onda la comida vegana, esa pizza que ya no vamos a probar juntos. Los parlantes holofonicos, las vacaciones, el concierto de Taylor Swift al que nunca fuimos ni iremos. La camiseta de River que jamás llegué a comprarte, la campera que nunca me regalaste. La muestra de Van Gogh a la que no fuimos, los museos que nunca visitamos. Los últimos capítulos de Lost que no terminamos de ver. Los videos graciosos de perritos y gatitos que ya no me vas a compartir. Los poemas que me quedé con ganas de dedicarte. El bowling al que ya no me vas a llevar a jugar con los bumpers puestos, el bar al que no vamos a volver juntos a tomar un gin y una caipi de frutos rojos, el arroz que ya nunca más me vas a cocinar. Los stickers de conejitos y gatitos que ya no nos vamos a mandar antes de irnos a dormir. Las madrugadas que ya no vamos a pasar juntos mirando Los Simuladores. Los chistes internos que vamos a ir perdiendo. Las fotos de mi gato que ya no te voy a mandar, la suerte que ya no me vas a desear antes de rendir un parcial. Los besos que ya nunca más nos vamos a dar. El “cómo te fue?” que ya no te voy a volver a preguntar después de que juegues un partido. Las horas que ya nunca más vamos a pasar juntos. Los abrazos que no vamos a volver a darnos. Las películas románticas que ya no te voy a obligar a que miremos. Las papas fritas con barbacoa que ya no vamos a compartir en ese bar de mala muerte. Los vinos y torpedos de limón que ya no vamos a compartir en tu cama. Los pepinillos que ya no vas a robar de mi heladera. Los apodos que ya no nos vamos a decir. El viaje a Uruguay que nunca vamos a concretar. La última papa frita que ya no vas a cortar a la mitad para dármela a mi también. Las regrabaciones de los álbumes de Taylor que ya no te voy a obligar a escuchar conmigo toda la noche. Las películas que ya no vamos a ir a ver al cine juntos. El restaurante árabe al que ya no vamos a ir a comer falafel y papas con hummus. El golden retriever que ya no vamos a adoptar juntos.

¿A dónde irán a parar estos planes? ¿Los llevaras a cabo con otra persona? ¿Los llevaré a cabo yo con otra persona? ¿Se los llevará el viento? ¿A dónde van a parar todos los “te amo” que ya nunca me vas a volver a decir? ¿Dónde están yendo todos los “te extraño muchísimo” que ya nunca te digo? ¿Dónde se supone que tengo que depositar todo el amor que aún siento que te tengo? ¿Se lo llevará el viento algún día? ¿Me dolerá o se sentirá mas bien como un largo suspiro de relajación?

Uno tras otro veo caer los dominós de nuestra historia. Y quise impedirlo, pero ya era tarde: vos ya habías decidido hacia rato que no querías jugar más. O que querías cambiar de juego. O de compañera. Y entonces me convertí en tu contrincante, y me vi a mi misma intentando con todas mis fuerzas detener la caída de los dominós. Pero mientras yo intentaba que uno no se caiga, vos tirabas tres más.

Y yo sé que yo fui la primera en hacer tambalear el tablero...

pero vos lo pateaste.

Posdata: me compré el nuevo libro de Sol. Y me hubiera gustado que este también me lo regales vos.

Posdata 2: ya sé que el domino no se juega en un tablero.

Posdata 3: te extraño, aunque me hayas lastimado, y aunque quisiera ya no hacerlo. Posdata 4: todavía te quiero, aunque me hayas lastimado, y aunque quisiera dejar de hacerlo.

lunes, 18 de abril de 2022

Te extraño-
Te extraño tanto que no encuentro palabras para describir lo mucho que te extraño. Nos extraño.
¿Nos extrañas? ¿Me extrañas?
No lo suficiente, no? No tanto como para dejar de verla a ella. No tanto como para darme una oportunidad. No tanto como para darnos una chance. No tanto como para dejar el orgullo de lado y venir a mi casa con flores a decirme que me amas a pesar de que fui una pelotuda y que queres perdonarme y que arreglemos todo, no? No tanto. 
No lo suficiente.
"Sos suficiente", me dijiste una vez en Enero, te acordas?
Pero era mentira. Todo fue mentira. Lo mucho que me quisiste también, no?
Digo, porque si no lo fue, no hay lógica. No encuentro sentido en que estés tan bien. En que me hayas reemplazado en dos meses. Como si nada. En que no hayas ni una vez atinado a decirme que me extrañas y que tu vida no es lo mismo sin mi. Que extrañas pasar 5 días seguidos conmigo, y que extrañas a mi gato, y que extrañas nuestras meriendas y ver películas y nuestras cenas y nuestros besos y abrazarme. Si realmente me amaste, estarías extrañando todo esto tanto como yo. Pero no lo haces, no? Eso siento. Y si lo haces, ¿por qué no decirlo? ¿O demostrarlo?
Todos los día intento convencerme de que ya es tarde. De que ya me perdiste. De que no quiero volver. De que no te perdono.
Pero, ¿a quién quiero engañar?
Te elegiría una y otra vez. Pero ese es el problema, supongo.
Que vos a mí no me elegis ni una vez.

Ni una.

martes, 12 de abril de 2022

Ojalá el 12 de abril de 2019 me hubiera quedado en mi casa durmiendo. Ojalá no hubiera comprado esa maldita entrada a la Fiesta Bresh. Ojalá no hubiera tenido ganas de salir. Ojalá no nos hubiesemos mirado. Ojalá no me hubieras respondido de qué sabor era el jugo Cepita. Ojalá no me hubieras compartido un cigarrillo. Ojalá no te hubiera dado un beso. Ojalá no te hubiera pasado mi número.

Ojalá no me hubieras lastimado tanto.
Ojalá no te hubiera lastimado.
Ojalá hubieras perdonado.
Ojalá no te hubiera conocido.
Ojalá pudiera volver a sentirme como me sentía antes de conocerte.

Ojalá no nos hubiesemos conocido nunca.

domingo, 10 de abril de 2022

Castillos de arena

Fuiste derrumbando uno por uno todos mis castillitos de arena. Todos los que armé para vos. Los decoraba, les ponía banderitas, me aseguraba de construirlos lo suficientemente cerca del agua para que la arena pueda manipularse facilmente pero lo suficientemente lejos para que el agua no los derrumbe. Pero no importaba: igual los derrumababa vos. Uno por uno.
Una y otra vez revoleé los baldes y las palitas y me dije que ya basta, que iba a parar de construirte castillitos. Una y otra vez tracé y te mostré mis límites, y una y otra vez te dejé que los pases por encima, como si estuvieses borrando líneas que dibujé con lapiz en un papel. Una y otra vez nos paramos detrás de una linea y te dije que estabas a punto de cruzarla, esperando que des media vuelta y camines hacia el otro lado. Pero no. Vos las cruzabas. Entonces yo decía "bueno, está bien, pero esto sí que no", mientras dibuajaba una línea más adelante. Una línea que también cruzabas. Un límite que pasabas. ¿Cuál es tu límite? Digo, ¿hasta dónde vas a llegar? ¿Cuánto más vas a seguir cruzando mis límites y lastimandome? ¿Cuándo me vas a pedir perdón? ¿Algún día reconoceras que tendrías que pedirme perdón?
¿No tuviste suficiente ya? ¿No sufrí lo suficiente? ¿Realmente no te das cuenta que ya está?
Ya está. Ya basta. Ya entendí. Y te entiendo, pero basta. Basta, por favor y en serio. Yo no me merezco esto. Y entiendo, de verdad que si, que vos pienses que quizás un poco lo merezco. Yo también lo pienso a veces, te confieso, cuando la culpa me gana y se me cuela en los pensamientos y me siento la peor persona del mundo y me odio y lloro y me odio. Pero ya basta. No puedo seguir así. No puedo cambiar lo que hice, lo que soy. Soy esto. Y soy mucho más que lo que hice. Y, dammit, vengo construyendo castillitos de arena hace meses demostrandote lo que soy. Hace tres años. Si a estas alturas no podés ver que soy mucho más que eso, es problema tuyo, no mío. Yo no me merezco esto. No.
No me merezco esto. Merezco a alguien que respete mis límites. Merezco a alguien que mire mis castillitos de arena y les saque fotos y me abrace y me diga que son lindos y les ponga una hojita arriba simulando una banderita.
Merezco (y quiero) a alguien que construya castillitos de arena conmigo.

Metete estos baldes y estas palitas en donde te quepan.