jueves, 31 de enero de 2019

Y, 
si lo sentís, 
decilo, hacelo, demostralo. 

Intentalo. 

Esperar no cambia nada. 
Quedate con esa paz 
de haber hecho lo que sentías. 

martes, 29 de enero de 2019

Desnudez

Quiero desnudarte.

Quiero usar mi mano derecha
para arrancarte esa campera rellena con miedos,
esa remera hecha de cobardía, 
ese pantalón lleno de dudas.

Quiero contar cada uno de tus lunares, 
dejar expuesta tu piel, 
y también tu alma.

Quiero conocer cada esquina de tu cuerpo,
cada recoveco de tu mente, 
cada centímetro de vos.

Quiero memorizar tu tacto, 
inmortalizar en mi mente el sonido de tu risa, 
el color de tus ojos,
y hasta el olor de tu perfume.

Quiero que me proclames tu diosa,
tu punto débil, tu fortaleza,
tu locura y también tu cordura.

Quiero que me cuentes
de tu pasado, 
de tu futuro, 
de tu presente.

Quiero saber de tus sueños, 
tus pasiones,
¿en qué pensas cuando no querés pensar en más nada?
¿a dónde vas cuando no sabés a dónde ir?

Quiero desnudarte,
pero, 
¿quién te dijo que eso tan solo implica algo tan básico,
tan común, tan simple
como sacarse la ropa?

domingo, 27 de enero de 2019

Universo paralelo

En un universo paralelo, ahora mismo, vos y yo estamos siendo. Quizás en ese universo vos sos otra persona, y yo también. A mi no me gusta fumar, ni la palta, y no comento cada escena que veo en una película. Yo soy una persona alegre, que se deja llevar. Y vos sos... vos. Bueno, es que a mi no me gustaría que fueses distinto. Me gustas así. No quisiera que cambies. Pero bueno, estamos imaginando, no? Así que supongamos que en ese universo paralelo vos sos... morocho. Y tus ojitos no son celestes, son marrones. Y sos muy, muy alto. Pero, estamos en un unvierso paralelo, así que yo también soy alta y no hay problema. En ese universo no te gusta la cerveza, ni el chocolate, ni tocar la guitarra, ni pintar, ni jugar al fútbol los domingos. Y a mi no me gusta el tequila, ni las frambuesas, ni la poesía, ni escuchar música acorde a mi humor. 
En otro universo nos juntamos cada domingo a tomar un café. La charla fluye fácil y sin darnos cuenta nos contamos sobre nuestros mayores miedos, y todo aquello que nos apasiona, y todos nuestros mayores sueños, que no tienen nada que ver con los de este universo. Somos otras personas, pero somos nosotros. Y vos me miras a los ojos, en ese uiverso sos vos quien tiene las ideas más ocurrentes, y me decís "te imaginas si en algún universo paralelo, en este momento, nosotros también existimos, pero no somos? Y te imaginas uno en el que ni siquiera nos conocemos?". Inclinas la cabeza y te reís, y de repente nos sentimos agradecidos con la vida por habernos cruzado en ese universo, y no en este. Somos otras personas, con otros gustos, con otras historias, con otros pensamientos, con otras miradas sobre la vida. Pero somos. De alguna forma nos encontramos. Sentados frente a frente en el café, tus ojitos, marrones en ese universo, me miran, y me sonreís mientras te inclinas para darme un beso. Nos reímos de la ridiculez que me acabas de decir. Qué idea tan estúpida, te digo, mientras te veo tomar tu café. Me acaricias la mano. Menos mal que estamos acá, y no allá, digo entonces. Sonreís.



Me gusta pensar que todo esto está pasando en otro universo. 

Es que así se me hace un poquitito más fácil aceptar que en este no.

jueves, 24 de enero de 2019

Conformarme o esperar

A veces me digo a mí misma que me conformaría con, al menos, verte una vez más. Con solo eso.  

Sin besarte, sin abrazarte, sin nunca llegar a decirte todo lo que te quiero, sin llegar a ser nada más. Podría conformarme y cerrar el libro de nuestra historia, aceptar que el final es este. Con volver a verlo una vez más me conformo, pienso para mí misma. ¿Podría conformarme con eso? ¿Podría dejar de querer agregarle un "tan solo" al eso que acabo de escribir? ¿Podría conformarme con ser tu amiga con derechos, o incluso tan solo tu amiga, y enterrar todo este amor que te tengo? ¿Podría conformarme con lo poco que podés darme en este momento? Es que si no me conformo, entonces solo me queda esperar. Y yo no soy muy paciente, ya ves. Cada día que pasa tengo la esperanza de que sea el día en que decidas darme el sí, que me preguntes, que me hagas saber que estás listo. Y cada día en el que no estás listo es un día más en la larga espera, y a veces me pregunto si tal vez la espera es en vano, si vas a venir, si tal vez debería crecer y dejar de esperarte, y empezar a conformarme con esto poco que podés ofrecerme. 

Creo que, quizás, poniendo todo mi esfuerzo, podría llegar a conformarme. Creo que podría hasta, algún día, abrazar la idea de que esto que me das ahora mismo, esto que me ofreces darme, es todo lo que tenés, y podría, tal vez, incluso llegar a acostumbrarme, a convencerme de que me alcanza, que no necesito más. Podría tal vez intentar no necesitar más, tratar de arrancar de mi alma todas las emociones que me provocas y reemplazarlas por toda esa nada que siento con los demás, podría tratarte como a ellos hasta el punto de, quizás, convencerme a mí misma de que, en definitiva, sos uno más. Podría besarte intentando no sentir revoloteos en el estómago, podría ver tu sonrisa e intentar que no me llene el cuerpo de electricidad, podría intentar dejar de pensar en tus ojos, podría dormirme a tu lado intentando que tu tacto no me queme y alivie al mismo tiempo. Podría conformarme con tus migajas, crecer, y aceptar que tal vez nunca me des lo que sabés que quiero, lo que no estás listo para darme ahora mismo pero que me decís que -algún día- vas a poder, vas a estar listo, sí, quizás podría. Quizás debería crecer... y conformarme... y dejar de esperarte....
Y a veces, te confieso, me gustaría creer que podría...
O... mejor, podría hacer lo que quiero, que es seguir esperandote.
Te sigo esperando, mi amor. ¿Es en vano? ¿Vas a venir? ¿Debería crecer y dejar de esperarte? ¿Debería empezar a conformarme con esto poco que podés ofrecerme?
Te estoy esperando. Te sigo esperando.

¿Cuánto más vas a tardar?

martes, 15 de enero de 2019

This is me, 
trying to write 
about something 
other than you. 

This is me, 
trying to convince myself 
to want something 
other than you. 

This is me, 
failing. 

-Chloë Frayne

viernes, 11 de enero de 2019

microcuento

un jueves tomamos una cerveza
y nos besamos en la plaza
con unos adolescentes borrachos
sacandose selfies al lado

un sábado conociste a mis amigas
yo conocí a los tuyos
y sellamos la noche en un abrazo
y muchos besos en tu cuarto

"no termino de decidirme,
no sé si me gusta o no", 
le dije el domingo a mi amiga
al notar que yo a vos sí

"es muy tierno,me da miedo"
le confesé
mientras te esperaba 
revolviendo la salsa que me preparabas

"dejá que fluya" me dijo ella
y lo hice, 
porque vos me demostraste
que vos sí

y entonces el lunes,
cuando terminé de decidir que sí
vos decidiste
que mejor no

No olvides que te espero.
No esperes que te olvide.
No olvides que te quiero.
No quieras que te olvide.

lunes, 7 de enero de 2019

Historia... inconclusa?

Me hubiera gustado que te quedes, sabés? Y entiendo que no tengas ganas porque no sentiste eso que hay que sentir, entiendo que yo no tengo ese algo, sabés que lo entiendo bien, porque, de hecho, es lo que me pasa con todos los que me hablan, con todos los que veo, hasta con todos los que me besan. De hecho, es lo que me viene pasando con todos, desde él hasta vos. Es que todos me gustan y está todo bien, pero no hay chispa, a todos les falta ese algo que es tan tan necesario, y si falta, no hay nada más que hablar, no hay nada que decir, no queda nada por hacer. Y yo con vos lo sentí, no tan intenso como con él, pero casi, te juro. Y vos no, quizás ahora te falta y, quizás, en un tiempo, ya no te falte. Pero eso el tiempo lo dirá, y entiendo que ahora mismo no. Lo entiendo, creeme, porque me viene pasando hace meses con todos los que no son él, con todos los que no fueron vos. Entiendo que vos no querés, no me enoja, ni te culpo, sé que a veces uno intenta pero simplemente no surge... Pero... me hubiera gustado que te quedes, sabés?
Me hubiera gustado que te quedes hasta que tus chistes hayan dejado de hacerme gracia, o hasta haberme aprendido todas tus anécdotas. Me hubiera gustado que te quedes para que yo memorice tus lunares, tus puntos débiles y tus gestos; y hasta vos mismo haber memorizado los míos. Me hubiera gustado que te quedes hasta haberte desidealizado, hasta haberme dado cuenta de que no me gusta tu humor por la mañana, o tu manía de no cerrar las puertas, o tu opinion sobre ciertos temas para mí importantes, o tu forma de relacionarte con los demás. Me hubiera gustado que te quedes hasta que se me pase, hasta ese punto de las relaciones en las que uno se pregunta si es realmente amor o si tan solo es costumbre: ese momento clave en el que te das cuenta que la otra persona no es para vos, y vos no sos para esa persona. Me hubiera gustado que te quedes.
Me hubiera gustado que te quedes hasta aprenderte el sonido de mi risa, para grabarlo en tu memoria, y para grabar tu risa en la mía. Me hubiera gustado que te quedes hasta aburrirte de mi rutina, de mi sensibilidad, de mi impulsividad, mi humor, mi inestabilidad. Me hubiera gustado que te quedes hasta el hartazgo, hasta llegar a pensar "ya no puedo más", hasta darte cuenta que no mis defectos te resultan insoportables y que mis virtudes no logran compensanlos. Me hubiera gustado que aprendas cómo hacerme sonreír cuando estoy triste, cómo acariciarme cuando siento el mundo muy pesado, cómo besarme cuando tengo ganas de besar. Me hubiera gustado que te quedes.

Pero no te quedaste.
Te fuiste en mitad de una frase, y ¿cómo hago para completarla ahora? Y sé que no te puedo culpar si escribir no es lo tuyo y vos no podés entender que sí es lo mío, pero, ¿y ahora? Me quedó la frase inconclusa y no sé cómo completarla, porque te fuiste y entonces no me queda otra que intentar escribir yo sola el resto, y casi se me hace imposible no idealizarte. Pero me hubiera gustado que te quedes hasta demostrarme que no sos perfecto, que no tenemos tanto en común, que la frase no termina como yo imagino. Me hubiera gustado que te quedes hasta demostrarme que no sos lo que busco, ni lo que necesito, y así ponerle un punto final a mi frase, juntos.

Me hubiera gustado que te quedes a escribir conmigo, pero te fuiste en mitad de la frase, y entonces la completo yo. Y me queda imaginar lo que pudo ser, lo que nunca fue, lo que, ¿ojalá?, algún día  sea. Y es que imagino que la frase habría terminado de una forma muy feliz, sabés? Y me cuesta imaginarla distinto, porque es lo que supe ver en vos hasta que decidiste irte. Y con vos solo imagino compatibilidad y felicidad y amor, pero amor sano, te juro. Y me hubiera gustado que dure tanto como yo imaginé, y más de lo que pude llegar a escribir. Pero me hubiera gustado tener, al menos, la certeza de que me equivocaba. Porque, creo, eso es lo peor: no saber, tener que imaginar, tener que completar yo sola una frase que no fue hecha para completar de a uno.
Te fuiste en mitad de una frase, y me hubiera gustado que te quedes a completarla. Me hubiera gustado que te quedes a quererme. Me hubiera gustado que te quedes hasta que ya no nos querramos los dos, hasta descubrir que todo era pura idealización, que todo estaba en mi cabeza, o en nuestras cabezas. Me hubiera gustado no tener que completar yo solita la frase.

Pero no te quedaste.
Y entonces borro la coma, y borro el final que imaginé y que escribí con el deseo de mi corazón. 
Y pongo punto y aparte, y escribo lo único que supiste decirme, lo único que sirve para calmar mi ansiedad, lo único que consuela un poco esta vaguedad:
"Solo el futuro sabe que pasará..."

domingo, 6 de enero de 2019

✨a sky full of stars✨
✨and your absence✨
✨is all I see✨

Besame.

Besame, le dije. Besame como si el mundo no existiera, como si no hubiera otra mina ahora mismo hablandote para que la beses a ella mañana, besame fuerte.
Me besó como le pedí. Me besó la boca, el cuello, las manos, el cuerpo entero. Dejó marcas en mi pecho, me apretó fuerte contra él, y me besó. Me besó hasta que logró sacarme un suspiro, hasta que en mi mente no cupo otra cosa que sus besos y sus dedos trazando lineas invisibles en mi espalda. Me besó mientras yo me obligaba a dejarme llevar. Me besó y por esa noche, nuestras vidas fueron una. El día anterior, eramos él, y por otro lado yo. Y al día siguiente era yo, y por otro lado él. Pero esa noche fuimos nosotros dos, y fueron nuestros besos, contra todo lo demás, contra el mundo.
Me besó y me susurró al oído cómo me gustas, pero yo sabía que no se refería a mí. Tal vez se refería a mi cuerpo, o a mis besos, o a mi forma de tocarlo, o a las ganas que le generaba, o a las ganas que él supo generarme a mí. Pero no se refería a mí como persona, porque él no me conocía, no me conoce. No sabe nada de mí, y yo no sé nada de él, pero esa noche no hizo falta. Esa noche no necesité que finja quererme, ni interesarse por mí, ni que me invite un trago antes. Esa noche no escuché nada de lo que me contó, yo solo me concentré en sus besos
Besame, le dije esa noche. No necesito que me beses mañana a la mañana, ni que en tres días me preguntes cómo estoy o qué estoy haciendo. No quiero saber el nombre de tu hermano, ni cómo te gusta tomar el mate, ni a qué lugar en el mundo te irías sin mirar atrás si tuvieras la posibilidad. Solo necesito que esa noche me ayudes a olvidar la fría realidad en la que vivo, y no me hagas pensar en que somos algo casual. A veces el mundo se me vuelve muy pesado para llevar a cuestas, y a veces no alcanzan las birras con amigas y necesito de noches así. Noches de desconectarme y no pensar. Por eso besame, ayudame a dejar de pensar, apretame fuerte contra tu cuerpo mientras dormis, porque no quiero ni pensar en lo que me va a costar dormirme mañana, sola una vez más. 
Y él me besó. Y por una noche, olvidé que lo estaba usando a él para no pensar en otro, y que seguro yo también estaba siendo usada. Esa noche él me besó y yo olvidé que no soy una persona que se deja llevar, que pienso todo demasiado, que analizo cada situación una y otra vez hasta el hartazgo. Esa noche me besó como le pedí, y por una noche, me bastó. 
Y al día siguiente, me sentí vacía una vez más.

sábado, 5 de enero de 2019

¿Qué fue?

Quizás fue tu risa. Quizás es que me gustó mucho cómo reías, me gustó hacerte reír, y me gustó que me hagas reir a mí. Quizás fueron tus besos. Quizás es que me gustó mucho cómo me besaste, porque supiste ser tierno aún cuando fuiste demandante. Quizás fueron tus canciones. Quizás es que me gustó la música que escuchas, y aún más me gustó cómo me cantaste.  Quizás fue tu mirada. Quizás es que me gustó que tus ojos sean marrones, y que me miren con ternura. Quizás me gustó cuando me dijiste que tenía lindos ojos, porque nunca realmente sentí eso, pero me lo dijiste, y quizás, te lo creí. Quizás fueron tus historias. Quizás me gustó mucho escucharte contarme sobre tus viajes con tus amigos. Quizás fue tu baile. Quizás me gustó mucho, y fingí que no, pero me gustó mucho que me subas a tus pies para bailar. Quizás fueron tus brazos suavecitos. Quizás me gustó mucho hacerte mimitos y que me abraces mientras dormíamos. Quizás fueron tus rulos. Y nunca me gustaron los rulos, pero quizás fueron tus rulos. Quizás fue tu altura. Quizás me gustó que seas tan alto que hayamos necesitado sentarnos para darnos un beso, y quizás me dio ternura tener que pararme en puntitas por no llegar a vos. Quizás fueron tus besitos en la mejilla, quizás me gustó dartelos yo también. Quizás fue tu ternura, tus rulos, tus gatos, tu risa, tus bailes, tus canciones, tus abrazos, tus besos. Quizás fue todo eso que hiciste.
Quizás fue mi frialdad. Quizás fue mi desconfianza. Quizás fue que dije mucho que me dabas "cringe", porque me daba vergüenza decirte que me gustaba. Quizás fue mi forma de protegerme tanto, de no demostrar mucho por miedo. Quizás fueron mis historias, quizás pensas que tengo demasiado en mi pasado y no querés estar con alguien así. Quizás fue que soy muy directa. Quizás no te gustó dormir conmigo, ni que te tome la mano, ni que te cuente de mí, y quizás no te gustó tanto contarme sobre vos y tus viajes. Quizás fue que no soy lo que vos esperabas, y no te gustó lo que soy. 
No sé bien qué fue. 
Pero por alguna razon, te tomé la mano y no te la quería soltar. Por alguna razón, te abracé y no quería despedirme. Por alguna razón, me entristeció un poco cuando tuve que tomarme el 71, y me entristeció un poco no poder darte el beso que quería. Por alguna razón dormí con vos, y yo nunca duermo con ninguno, porque es algo muy íntimo y me da miedo intimar. Por alguna razón no me dio miedo con vos, y aunque no puedo evitar ser desconfiada, tampoco pude evitar bajar la guardia con vos. Por alguna razón quiero volver a verte, por alguna razón quiero verte muchas veces más. Por alguna razón no te puedo sacar de mi cabeza, por alguna razón quiero pasarte memes y hablarte de gatos y salir a caminar y a tomar birra y dormir juntos y, bueno, en fin: tengo ganas de volver a verte. Y no sé bien por qué razón, y no sé que fue de todo lo que nombré lo que te hizo distinto, y no sé por qué quise dormir con vos cuando nunca quiero dormir con nadie, y no sé por qué quiero verte de día y a todos los demás los quiero ver solo de noche. Y no sé, te juro que no sé qué fue, y supongo que fue la combinación. Supongo que fueron tus besos, y también tu risa, y tu música, y tus gatos, y tus abrazos, y tu suavidad, y tu ternura, y tus rulos. Supongo que fuiste vos. Solo me queda suponer, pero si me preguntas exactamente qué fue, no sé qué responderte.
Pero por alguna razón, vos no tenés ganas conmigo.
Y en cuanto a mí, bueno, ya te habrás dado cuenta: con vos tengo más ganas que nunca, con vos tengo ganas de todo.

viernes, 4 de enero de 2019

había mucha magia en su risa 
y veneno en sus labios 
porque jamás una risa 
me había hecho temblar tanto el corazón 
ni ninguna boca antes 
me había matado 
de un solo beso