martes, 22 de febrero de 2022

:(

Casi te mando que te extraño. Pero no lo hice. No porque no te extrañe. Bah, no lo sé. ¿Realmente puedo extrañarte si te vi antes de ayer? Y si, antes de eso, te había visto hacía dos dias? Es ridiculo. No sé bien si te extraño o que. Quizás no, o quizás si pero ya me acostumbre. Supongo que extraño estar con vos. Quisiera estar con vos ahora. Eso si, eso seguro. Haciendo nada en particular. Simplemente estar. Pero no te lo voy a decir. ¿Para qué? Antes de ayer, a la noche, te dije “Me gustaría estar arropada con vos ahora” y espere, en vano, que me digas que vos también. Que quisieras dormir conmigo. Que esté ahí con vos. Como otras veces me dijiste…. pero ya no. Quizás se te está pasando. Quizás me estás superando. Quizás dejas de sentir lo mismo.

Si es así, ojalá me pase lo mismo entonces.

Ojalá un día me despierte y me de cuenta que ya no tengo ganas de decirte te extraño, porque ya no lo siento. Ojalá algún día me despierte sin extrañarte.

domingo, 20 de febrero de 2022

Un domingo de mierda.

Es domingo. Es domingo y está lluvioso. Por supuesto que soñé con vos, y me desperté con ganas de decirte que vengas a pasar el día acá. Que quiero pasar el día con vos, recostada en tu pecho y mirando películas. Que quiero dormir con vos y que me acaricies el pelo y que me des besos en la frente. Que quiero abrazarte y decirte lo mucho que te quiero y que me lo digas vos también. Que quiero que nos riamos de estupideces y… Bueno, eso.

Es que extraño recostarme en tu pecho y que me acaricies el pelo, y que me llenes de besos. Extraño nuestros domingos juntos, y extraño esos días de frío enredando mis pies helados entre tus piernas, pidiendote que me arropes y me traigas algo de tomar y vengas con un vaso de coca y un chocolatito. Extraño llenarte de besos y que te quejes, y que vengas y me abraces y me digas que me queres. Extraño absolutamente todo, todo el tiempo.

Pero no me lo permito. Lo entierro lo más profundo que puedo, porque no tiene sentido. Porque te veo todo el tiempo. Y porque de todas formas de nada sirve extrañar todo esto si vos no lo haces. Y no lo haces. O no lo suficiente como para volver a eso. Y lo entiendo. Recuerdo yo haberte dicho eso mismo a fines de mayo del año pasado. Entonces solo me queda esperar. ¿Esperar vendrá de esperanza? ¿O será al revés? No lo sé, pero espero porque tengo esperanza. Porque leo lo que te decía yo y leo lo que digo ahora y no puedo evitar sentir esperanza de que te pase lo mismo. De que el tiempo, como con casi todo, ayude. De que extrañes lo suficiente para querer volver. Como me pasó a mí, ¿te acordás? ¿Te acordas que me dijiste que querías volver "en un tiempo"? ¿Que querías la posibilidad de salir con otras personas para ver qué onda y "sentirte menos boludo" y después volver?

Palabras que, hoy en día, siento que quedaron en la nada.

Como nuestra relación, no?

Como nuestros domingos.

miércoles, 16 de febrero de 2022

going, going, gone.

Me duele el corazón. Me siento infinitamente triste. Y sé que no es infinito esto que siento, y sé que a la larga todo pasa. Que los sentimientos fluctúan y cambian. Pero de momento, honestamente, se siente eterno. Siento, realmente, que me duele el cuerpo. Y no entiendo por qué lo llaman “corazón roto”. Personalmente, siento que se rompió todo mi cuerpo. Y te extraño. Todo el dia. Todo el tiempo, hasta en sueños. Hasta cuando estoy con amigas. Hasta cuando el alcohol me pega y pierdo un poco la consciencia. Hasta cuando otro me da un beso. Hasta cuando estudio. Hasta cuando me baño. Hasta cuando escucho música que ni siquiera puedo relacionar con nuestra relación. Te extraño todo el día, todos los días. Y quisiera ir corriendo a abrazarte y no soltarte nunca y pedirte que no me sueltes; que no me dejes ir. Porque no me quiero ir. Pero tengo que irme, no? ¿Qué otra opción tengo? No me dejas otra opción. Porque no queres lo mismo que yo. O quizas si, pero te sentis un boludo por quererlo (por quererme) después de todo y sentis que no es justo y que no te lo mereces. Que no te merezco. Y te entiendo, lamentablemente. Y mis amigas me dicen que tengo que dejar de decirles que te entiendo, porque les duele ver que vos te priorizas a vos, y que yo te priorizo a vos, y que entonces nadie me prioriza a mi. Y que si yo no me priorizo nadie lo va a hacer, y que si yo no pienso en mi misma nadie lo va a hacer. Y que actué mal pero no mate a nadie, y que el orgullo nunca puede ser más importante que los sentimientos. Bueno, mentira. Eso lo digo yo. Pero ellas están de acuerdo, así que es lo mismo. Y bueno, estoy de acuerdo con ellas yo también. Pero… te entiendo. Y les pregunto qué harían ellas en tu situación, o qué piensan que haría yo en tu situación o qué te aconsejarían a vos si fuesen tus amigas y no las mías. Y me dicen que no importa, que no es el caso y no tiene sentido plantearse eso. Pero ahí difiero, porque entenderte y plantearme qué haría yo en tu lugar es lo único y lo mínimo que puedo hacer. Y en tu lugar yo me odiaría. Y me habría bloqueado y habría sacado nuestro portarretratos del cuarto y habría pasado a buscar mi ropa a las dos semanas y no te habría hablado nunca más. Y cualquiera quizás habría hecho esto. Pero vos no. Vos me das una oportunidad. No se por qué, ni como. Pero lo haces. Y mientras lo haces, te sentis un boludo por hacerlo. Y todo el mundo te dice que sos un boludo, y que hay un montón de mujeres más en el mundo que conocer y con quien puedas empezar con una fresh page. Y es verdad.

Entonces te entiendo, y entiendo tu actuar y entiendo tu dolor y tu confusión y tu enojo y tu indignation ante mis planteos, incluso, como ya dije, entiendo perfectamente que te sentis un boludo si cedes ante ellos. Entiendo que no quieras ceder. Aunque yo, si fuera vos, cedería. Pero porque yo no soy una persona orgullosa y jamás lo fui. Y eso me ha costado muchísimas veces “perder mi dignidad”, pero al menos jamás me quedé con las ganas de nada y jamás me quede con ningún sentimiento atragantado. Y siempre, siempre, siempre hice (y hago) lo que sentí (y siento). Pero vos no sos así, y está bien.

Te entiendo. Pero me duele, sabes? Me enoja, pero hace tiempo me di cuenta que el enojo no es más que dolor disfrazado. Y que dura poco. Y cuando se va, solo queda una profunda tristeza. Y acá estoy. Me duele. Aunque te entienda, me duele. Y me pregunto por qué, y me digo a mi misma que no era necesario, que estábamos bien, que estaba todo bien. Y no entiendo, no puedo entenderlo, y entonces vuelvo a enojarme y me duele y me indigno y… y te extraño. Porque te entiendo. Y quiero decirte que sigamos, que yo puedo aguantar un par de golpes al ego. Que puedo entender que me quieras a mi mientras estás en una cita con otra. Pero el solo imaginarte riéndote con otra, o agarrándola de la cintura para darle un beso… yo no soy una persona violenta, pero imaginarte así me da ganas de patear perros, de romper cosas, de golpear paredes y de gritarle a la gente en la cara. Porque me enoja. Me molesta. Me duele.

Entonces tengo que irme, no? Porque no queremos lo mismo. O lo queremos, pero te sentis un boludo al quererlo. Entonces tu orgullo o tus amigos o tu… yo que se. Algo. Algo te dice que no es justo, que sos un boludo si queres, o si le das bola a esto que queres o queremos, y que me la dejas fácil y que no es justo y que no me lo merezco porque te lastimé. Ves? Te dije que te entiendo.

Entonces entendeme vos a mi. Que me duele. Quedarme en esta situación de verdad me duele. No te puedo exigir que cedas, que no le hagas caso a tu orgullo o a tus amigos o a tu viejo. Tiene que surgir de vos. Y si no te surge, qué puedo hacer yo? Y esta bien si no te surge. Quizás me lo merezco. Lo más probable es que me lo merezca. Pero me duele, y no puedo estar todo el tiempo sufriendo por tan solo imaginarte agarrando a otra de la cintura para darle un beso. No puedo.

Entonces me voy. Aunque quiera quedarme un rato más. Aunque recuerde cuando el 31 de diciembre me dijiste que si no me quedo a ver qué pasa nunca voy a saberlo. Y si nunca pasa nada? Y si sufro por meses y nunca sentis que ya pasó el suficiente tiempo como para ceder? O como para no sentirte un boludo si escuchas a tus sentimientos? Y si te das cuenta que así estás mejor? Que realmente preferís toda esa cantidad de vínculos vacíos antes que nuestro vínculo?

Y si sufro al pedo?

Mejor me voy.

viernes, 11 de febrero de 2022

Te tengo que dejar ir, no?
Nos tengo que dejar ir, creo.
Hoy entre medio de mis lágrimas le dije a mi mejor amiga que no quiero perderte. Y me respondió que yo ya te perdí. Que ahora sos otra persona. Que el vínculo ya lo perdí, y que todo lo que quiero retener... it's long gone. Y que no tiene sentido. Quizás ni siquiera tiene que tenerlo. Lo extraño, y ya. Y te extraño. Pero ya no quiero esto, porque no me hace bien. Y cuando digo esto no sé bien si me refiero a vos, a este vínculo que me hace mierda, a extrañar lo que teníamos o a qué carajo. No sé que quiero, y ese es el tema. Y vos si sabés que querés, no? Envidio un poco eso.
Me querés a mi, pero también queres todo lo demás. Poder tener sexo casual, no tener que explicarle nada a nadie, hacer lo que quieras como donde y cuando quieras y con quien quieras. Salir a citas con cinco pibas por mes y decidir que ninguna te gusta, o que te gustan todas. Y mientras tanto, volver a tu casa y mandarme "ya llegué, me voy a dormir" y responderme que vos más cuando yo te diga "que descanses, te quiero mucho". Sí, ya sé.
Y está bien. Bah, no sé si "está bien", pero mal seguro que no está. Es lo que querés y ya. Pero es egoista. Para conmigo, digo. Porque no podés tener todo y a todas, ya te lo dije. Y eventualmente uno tiene que elegir sus prioridades. Y sé que no puedo exigirte de ninguna forma que tu prioridad sea yo. Porque eso tiene que surgir de vos, y si no surge, no surge, y ya. Y me duele, pero es lo que es.
Me duele que no me elijas. Por la razón que sea. Mi psicóloga me dice que lo más probable es que en el fondo no sea más que venganza, o ganas de demostrarme a mí o incluso a vos mismo o a tus amigos que estás bien, que no te importo o que no te afecta tanto y que podés y vas a hacer lo que quieras y disfrutar como todos ellos te deben decir. "No seas boludo, hay un montón de minas en el mundo, disfrutá." O bueno, eso le diría yo a una amiga si estuviese en tu situación. Así que los entiendo. Pero no importa. No importa si la razón de salir con otras es demostrarme a mi, a vos, o a tus amigos que podes, o si es por vengarte, o si es porque genuinamente te pareció una chica divina preciosa hermosa copada entretenida y querías tener una cita para conocerla mejor. O si queres coger y sabés que la única forma es invitandola a comer. Qué se yo. Qué importa, no? Para el caso, es lo mismo. Lo haces, lo hiciste, y lo vas a seguir haciendo. Y ya.
Y no me priorizas. Y ya.
Y está bien.
Pero yo te priorizo. Por sobre mí, muchas veces. Por sobre mi salud mental, mi estabilidad y mi estado de ánimo. Por sobre lo que yo siento que merezco. Por sentirme culpable, o por sentir que te lo debo porque te prometí esperarte, y que me lo debo porque también me prometí a mí intentarlo unos meses. Y ni siquiera puedo durar dos. Y me siento mal.
Una vez les dije a mis amigas que si todo esto se iba al pasto quería quedarme con la sensación de haber hecho todo lo posible, y de haber aguantado todo lo aguantable. Recuerdo que mandé un audio diciendo que esta situación actual es una porquería pero que tengo que aguantarlo unos meses, y que si en unos meses o un tiempo prudencial sigue siendo así y no veo intenciones de cambio, entonces ahí sí habría hecho todo lo posible y podría retirarme en paz y con la sensación de haber hecho todo lo posible. Pero no siento eso, y me siento culpable. Porque pensé que podía aguantar más.
"Aguantar". Qué palabra, no? ¿Por qué tengo que aguantar una situación que me lastima? Y, peor, ¿por qué tengo que aguantar que sepas que esta situación me lastima y aún así, diciendome que me queres y que te importo, no hagas nada para ya no lastimarme? 
"Porque vale la pena", me digo. ¿Y si no? ¿Y si pasado un tiempo prudencial sigue siendo así? ¿Y entonces alargo mi sufrimiento al reverendo pedo? ¿Y si todo sale mal?
¿Pero y si no? ¿Y si siendo paciente todo sale bien?

Y pensé que era paciente, te juro que sí. Y pensé que podía esperar en estas condiciones, y que eventualmente iba a acostumbrarme. Pero cada vez lo sufro más y cada vez me afecta más, y no quiero esto. No quiero seguir pasando días sin comer, y durmiendo mal, y sintiendome drenada de energía y de ganas de todo. No quiero seguir yendome a dormir llorando mientras vos estás en citas con otras. No quiero.
Y quizás puedo. Digo, quizás puedo aguantar. Unos meses más. Sí, sufriría, pero quizás puedo.
Pero creo que no puedo. Porque no puedo seguir priorizandote cuando una y otra vez me demostras que vos no me vas a priorizar a mi. Y si yo te priorizo a vos, y vos también te priorizas a vos, ¿quién me prioriza a mí?
Entonces tengo que priorizarme, y hacer lo que considero que es lo mejor para mí.
Porque queremos cosas distintas. Porque yo quiero estabilidad y seguridad y un vínculo real, y amor, y punto. Y vos queres pelotudear con cuanta piba se te cruce y llenarte de vínculos vacíos. Y quizás un día te despiertes y te des cuenta que al perderme perdés una persona que te quiere con todo el corazón y que haría casi cualquier cosa por vos, y que siempre estuvo y estaría para vos y que te bancaría en todo, y que le importas de verdad. Y te das cuenta que cambiaste un vínculo muy especial por un montón de vínculos vacíos. Pero yo no puedo quedarme sentada esperando que te des cuenta, y tampoco puedo zarandearte y pegarte cachetadas hasta que caigas en la realidad.
Y la realidad es que acá el que pierde sos vos. ¿Yo? Yo gano. Gano alejar de mi vida a una persona que no quiere lo mismo que yo, y que me lastima y no le importa lastimarme. "No voy a ceder". Ja. Hubieras dicho "No me importa lastimarte" y era más honesto, no?
Está bien, no cedas. Perdeme, si tan poco te afecta. Si tanto querés salir con otras, hacelo. Salí con quien quieras. Yo gano. No pierdo nada perdiendo a una persona que me quiere a medias.
No pierdo nada al dejarte ir.
Y ya no sé bien si realmente me lo creo, o si lo repito una y mil veces para creermelo. Como quien se dice una y mil veces que algo no le importa (aunque le importe) hasta que eventualmente empieza a creerse que no le importa. 
No sé si pierdo o no al dejarte ir. Pero estoy segura que vos sí perdes. Y si no te das cuenta de eso, yo no tengo nada que hacer en tu vida.

Te tengo que dejar que ir, creo.

martes, 8 de febrero de 2022

Me siento tan… grande? Vieja? No sé explicarlo. Siento como si ya hubiera vivido todo. Como que ya está, ya estoy. Si muero mañana, está bien. No me interesa buscar metas nuevas, ni caminos nuevos, ni gente nueva, ni lugares nuevos. Estoy bien así. Bah, bien. Estoy cansada. No tengo ganas de nada nuevo. ¿Para qué? Es que siento que ya nada puede sorprenderme. Que todo es más de lo mismo, a fin de cuentas. Y entonces, ¿qué sentido tiene? Ya está. Ya estoy. Ya fue. Todo.

A la vez me siento muy chiquita. Vulnerable. Como si estuviera sosteniéndome pegada con cinta scotch. Qué cinta de porquería. Y en cualquier momento me revolea un viento fuerte y me hago mierda contra el piso. De nuevo. Uf. ¿Cuántas veces van ya? Estoy cansada de caer. Estoy aún más cansada de pegarme con cinta scotch. De intentar rearmarme todos los pedacitos rotos e intentar con todas mis fuerzas no romperme para terminar fracasando, de nuevo. En todo. Y entonces vuelvo a sentirme vulnerable y quisiera pedirle a un Dios en quien no creo que no quiero romperme más, y que no quiero sentirme más así. Pero no creo en Dios, y no creo que alguien me escuche. Y entonces vuelvo a sentirme cansada, y grande, y vieja. Como si ya hubiera vivido todo. Ya está, ya me rompí demasiado. ¿Es mucho pedir un descanso? ¿Un poco de paz? Y, si no es mucho pedir, ¿a quién debería pedírselo? ¿Alguien me escucha? ¿A alguien le importa?

Soy muy joven para sentirme así, pero así me siento. Como que ya está. Como que esto es todo. Pero así me siento. Ya tropecé, aprendí, lloré y fui feliz. ¿Qué más me queda? No me interesa. No me interesa conocer a nadie más. No me interesa aprender nada más. No me interesa ni siquiera equivocarme. No me interesa salir, ni quedarme. Si muero mañana, está bien: ya vivi suficiente. El problema es que no muero, obvio. Porque soy joven. Y todavía no viví nada, supongo. Pero vivir es sufrir. Constantemente. Preocupaciones, miedos, paranoias, dolores, sufrimiento.

¿Qué tanto más se puede vivir? Ya no tengo más ganas de preocuparme ni de sufrir.

¿Cuánto tiempo más tengo que sufrir?