lunes, 31 de diciembre de 2018

It's you. It's been you for as long as I can remember. Everyone else has just been another failed attempt at perfecting the art of pretending you're not. 

I miss you.

viernes, 28 de diciembre de 2018

after

Después de besarte, ningún beso me sabe a lo mismo.
Después de abrazarte, todos los brazos me parecen fríos.
Después de mirarte, no sé mirar otros ojos sin esperar ver los tuyos.
Después de dormir a tu lado, no quiero dormir con nadie más.
Después de vos, no me interesa nadie más.
Después de nosotros, todo cambió para siempre.

Cómo se hace? Para olvidarte, digo. Cómo hago? Cómo hago para olvidar todo lo que fuimos, todo lo que nunca llegamos a ser? Cómo hago?

Después de tanto soñarte, cómo hago para no soñarte más?
Después de quererte por tantos años, cómo te saco de mi corazón?
Después de que hayas vuelto cuando yo ya te había renunciado, cómo acepto que te volviste a ir?
Después de haber probado por un tiempo lo que se sentía estar con vos, cómo me olvido?
Después de tanto tiempo esperandote, cómo dejo de esperarte?
Después de besarte, cómo hago para que los besos de los demás me gusten tanto como los tuyos?
Después de tus abrazos, podré encontrar esa calidez en otros brazos?
Después de tu mirada, algún día dejaré de buscarla en otros ojos?
Después de vos, me interesará algún día alguien más? 
Después de nosotros, todo cambió.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

pour another drinkso I don't feel a thing
erased all your numbers, blocked all your calls
tried another lover
built up my walls
told myself it's overdon't know what else I can do: 
I can't shake you 
no matter how hard I try 

10%

Yo sé que hay un 90% de probabilidades de que todas mis esperanzas sean en vano, de que mis ilusiones terminen aplastadas por el peso de tu olvido, de que todos mis sueños terminen desembocando en un vacío infinito. Y el pronosticador ya lo anunció hace rato: hay 90% de probabilidades de lluvia. Y el cielo lo sabe, y se cubrió de nubes grises, y trajo humedad y calor, y el pronosticador no se equivoca: hay 90% de chances de que llueva, y aunque yo espere que salga el sol, seguramente va a llover.
Sé que hay 90% de chances de que nuestra historia concluya sin nunca terminar de ser contada, que muera en estos textos que vos no lees, en los sueños que cada noche tengo en los que volvemos a abrazarnos, en los deseos que le pido a cada pestaña caída que nunca se cumplen. Y quizás tenga que aceptar ese 90% de posibilidades de que el tiempo oxide mi recuerdo en tu mente, y de que algún día tan solo recuerdes mi nombre, y te olvides de lo mucho y lo fuerte que reíamos, de nuestros chistes internos, de nuestras canciones, de mi manera de mirarte, y hasta de tu manera de mirarme a mí. Y casi todas nuestras chances llevan nuestro cuento al inevitable final al que cada historia llega, y es probable que nunca te enteres de cuánto te pienso y cuánto te pensé todo este tiempo, y quizás tenga que empezar a aceptar que te voy a seguir pensando mientras vos cada día me pensas menos. Quizás tenga que aceptar que nuestras miradas tienen un 90% de chances de jamás volver a cruzarse y nuestros labios un 90% de probabilidades de jamás volver a tocarse. Quizás tenga que aceptar que todo lo nuestro quedará por siempre en la nada, que ni siquiera va a terminar, porque, ¿cómo puede terminar algo que jamás empezó?
Creéme, soy muy consciente de nuestras posibilidades. Y me aterra pensar en ese 90% de chances de que con cada día que pasas lejos mío se te hace más fácil olvidarme, y más difícil recordar el sabor de mis besos, y quizás así, al mismo tiempo, vas olvidando lo mucho que te gustaba estar conmigo, y el sabor de mis besos, y mis caricias, y mis chistes, y mis risas, y mis miradas. Me asusta pensar que todo lo que quiero decirte tal vez muera en mí y en cartas que escribo pero jamás envío, que en realidad nunca me voy a animar a confesarme y termine ahogada en palabras jamás expresadas. 
Es posible que todo lo que te quiero, ansío, imagino y espero termine muriendo en mí y en todo lo que te escribo acá. De hecho, es 90% posible, que termines siendo un simple recuerdo, que tu ausencia, tu distancia, y el tiempo mismo oxiden mis sentimientos hacia vos, que dejes de ser ese rayo de sol asomado entre las nubes y te transformes en un suspiro de domingo por la tarde; en un beso de viernes con un desconocido; en un shot de tequila un sábado a la madrugada por un vano intento de sacar el peso de tu ausencia de mi pecho; en el desmedido consumo de sustancias que por un rato te sacan de mi mente, pero nunca logran sanar mi corazón nostálgico y herido por tu distancia; en un anhelo insufrible. Y entiendo que las probabilidades de que el destino no quiera que volvamos a cruzarnos nunca más, que no volvamos a mirarnos, ni a besarnos, ni siquiera a darnos un abrazo, son del 90%, y entiendo que eso es mucho, que es casi un total de chances. 

Sí, es muy probable, lo entiendo.
Pero no es seguro.
Y que no sea del todo seguro es lo único que necesito para seguir soñandote.

Hay un 10% de chances de que no llueva, y aunque el pronosticador jamás se equivoque y el cielo está nublado, y el calor y la humedad indiquen que, indefectiblemente, va a llover, hay un 10% de probabilidades de que no, y a ellas me aferro.
Y me aferro a nuestro 10% de chance de supervivencia, no me preguntes por qué, pero lo hago. Aunque mis amigas me digan que no, y aunque me mienta a mi misma y me jure una y otra vez que ya no te espero, que no te confío, que no nos creo posibles; lo hago igual.Me aferro a mi ilusión, a mi esperanza, me aferro a lo que creo que podemos llegar a ser, a lo que creo que algún día vamos a ser. Creo en mi intuición, y mi intuición me dice que aunque hayan 90% de probabilidades de que mis esperanzas sean en vano, eso solo significa que hay también 10% de chances de que no lo sean. Que puede ser, que quizás, que, tal vez, el peso de tu olvido no termine aplastando mis ilusiones, que mis sueños desemboquen en un abrazo de reencuentro, y no en un vacío infinito. 
Hay un 10% de probabilidades de que nos volvamos a ver, de que nos volvamos a vivir, de que nuestro destino sea mucho más que este presente del que te ausentas constantemente, de que el libro de nuestra historia aún tenga más capítulos por escribir, de que esté varada en un puerto esperando un barco que aún no llega pero algún día va a llegar. Creo en ese pequeño pero cierto porcentaje de que algún día todos los deseos que pedí con tu nombre se cumplan, que todos los "ojalá" que suspiré antes de dormirme se transformen en un "por fin", y que todos mis sueños se materialicen en un beso de reencuentro y en tu presencia tan esperada. 
Y es a ese 10% de probabilidades al que me aferro con toda mi alma, porque quiero creer, porque le deseo a cada pestaña que se me cae, le hablo a cada estrella, lo sueño cada noche: que las nubes se disipen y que todos los pronosticadores se equivoquen, y que no llueva. Que salga el sol y que, con el, traiga una vez más tu presencia a mi vida.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

'Cause you never think the last time is the last time,  
you think there'll be more
You think you have 
forever
but you don't. 

Díganle

Díganle
que todavía duele mucho no escuchar su voz,
que guardo silencio,
para ver si, de alguna forma, el sonido de su risa resuena en mis recuerdos,
que hay días en que lo consigo,
y que me hace bien.
Hablenle de la vez que vi el atardecer
justo después de nuestra despedida.
No le digan que aún lloro al ver sus fotos,
díganle que estoy feliz
porque lo tuve conmigo,
tan cerca mío,
que me salvó la vida.
Hablenle de mi futuro,
de cómo ahora sí lo veo,
de cómo deseo que esté ahí, a mi lado sentado,
y que me vea ser todo eso que él juró que yo sería.
Si lo encuentran,
díganle que sigo pasando por los lugares que disfrutábamos,
que me levanto cada mañana sintiéndome invencible,
que no le tengo miedo a las batallas desde que me ayudó a ganar todas mis guerras.
Y también,
díganle
que el olvido nunca lo va a tocar.

martes, 18 de diciembre de 2018

por qué

Y de nosotros ya no queda nada, excepto yo y mis dudas. 
Solo quedo yo, en mi cuarto, o en la ducha, o en un bar, o en el bondi, o en la plaza fumando;
solo yo, preguntandome por qué.
"¿Por qué salió todo como salió¿Por qué las cosas no se dieron de otra forma?
¿Por qué me quisiste el 17 de septiembre, por qué no me quisiste el 17 de Diciembre?
¿Por qué se fue todo a la mierda?
¿Por qué me sigue doliendo después de todo este tiempo? ¿Por qué a vos no?
¿Por qué te fue tan fácil olvidarme¿Por qué para mí está siendo tan difícil?
¿Por qué dejaste de quererme tan rápido?
¿Por qué no funcionó?"
Y entonces solo quedo yo, pensando
"quizás si hubiera intentado más, o quizás si hubiera intentado menos;
si te hubiera dicho las cosas de frente, si no hubiera callado todo lo que callé;
si te hubiera sonreído más, abrazado más fuerte, o besado más dulcemente;
si te hubiera demostrado más, o quizás, demostrado menos;
si hubiera tenido más paciencia;
si hubiera sido más impulsiva, o quizás menos."
Quizás entonces, seguirías acá, conmigo.
Quizás entonces, estaríamos hablando ahora.
Pero, carajo,
no es así.
Y entonces, solo quedo yo,
y lo único que me sigo preguntando es
"¿Por qué no fui lo suficientemente buena para que te quedaras?
¿Por qué no fui suficiente?"

domingo, 16 de diciembre de 2018

Juegos

Juguemos a querernos, a gustarnos, a querer algo más que sexo casual. Fingí que te interesa lo que te cuento, mientras yo finjo que también me interesa lo que me contas vos. Juguemos a no saber que esto, como todo, se va a terminar, y que lo más probable es que termine mal. Por un rato, juguemos, tiremos los dados y saquemos las fichas, y metamonos de lleno en algo que sabemos que nos va a doler después. Inventemonos mentiras, besemonos más que la piel, dejemonos una marca, un recuerdo feliz para poder recordarnos en un futuro, cuando el juego haya terminado.
Sorprendeme, gustame, hacé que me crea tus mentiras, demostrame que existe el amor después del amor, saname, aunque ambos sepamos que me vas a doler después. Juguemos a querernos, si te parece bien. Te propongo ese juego que algunos llaman amor. Lográ que te quiera. Decepcioname, ya sé que lo vas a hacer, porque todos lo hacen. Pero hacé lo que nadie: decepcioname, y hacé que me importe. No importa que me lastimes; hacelo. Lográ que te quiera, y lastimame en el proceso, si así te sale. Esto de querer es un juego, ya ves, y a veces se gana y a veces, y casi siempre, se pierde. Jugá a besarme, a decirme la verdad, o al menos la mayor parte. Contame chistes tontos, reite conmigo. Mirame a los ojos y haceme sentir vista en un mundo repleto de miradas frías. Mirame cálidamente, como si me estuvieras leyendo con la mirada, como si vieras más allá de mi piel. Haceme sentir comprendida. Por lo menos un ratito, quereme y haceme quererte. 
Juguemos juntos, lo necesito. Aunque ya muchas veces pateé el tablero: aunque haya perdido muchas veces, aunque vos también hayas perdido antes. Volvamos a jugar, a ver si esta vez ganamos los dos. Quizás formemos un buen equipo. Quizás el juego algún día deje de ser juego, y las mentiras no sean mentiras, y no haya que fingir. Pero por ahora, el juego es juego, y yo quiero jugar con vos. Quiero arriesgarme aún sabiendo que voy a perder. 
Sorprendeme y ganemos, o decepcioname como tantos, y perdamos. Bajá mis defensas, desarmame, haceme sentir desprevenida. Haceme olvidar por un rato que los juegos terminan y siempre hay un perdedor. Hacé que disfrute de este juego llamado querer. No va a ser fácil jugar conmigo, te confieso que no soy buena perdedora, detesto perder, quizás por eso ya nunca juego. Pero intentémoslo. Mi corazón se va a negar, va a luchar con todas sus fuerzas, porque se rehusa a latir por alguien que no sea él. Pero yo confío en nuestro juego. Si jugamos bien las cartas, quizás podamos engañar a mi corazón. Quizás pueda hacer que tache su nombre y escriba el tuyo arriba. Intentemoslo.
Sentate por acá, te hago espacio así jugas más cómodo. Te presento a mi mente, es un poco confusa a veces, pero ya le vas a agarrar la mano a medida que vayamos avanzando en los casilleros. Si tenés suerte, quizás llegues al corazón. Yo lo estoy deseando. 
Juguemos a querernos, a fingir que nos gustamos, que nos interesamos, y que no vamos a terminar mal. Mintamonos a nosotros mismos, besemonos como si no supieramos los peligros de besarnos de esa forma, pensemonos hasta que nos duelan los sesos. Tengamos más que sexo casual. Charlemos. Pero charlemos de verdad. Contame de tu vida. Escuchá de la mía. Interésate, hacé que me intereses vos a mi. Quereme, hacé que te quiera. Ilusioname, desilusioname, doleme. Quizás te parezca una locura que te pida esto, y para mi un poco lo es. Sé que no entendes cuando te pido que juegues conmigo, que me duelas, que me lastimes; pero es que si me lastimas, significa que ya no es un juego: si me lastimas, significa que te quiero, que te estoy queriendo y quizás, signifique que ya no lo quiero más a él.

viernes, 14 de diciembre de 2018

Cita

Me levanté de la cama, me dí una ducha, me lavé los dientes. Me puse mi short rosa, que me encanta, y una remera gris que atrás tiene encaje negro, por donde se me ve la espalda. Me la metí adentro del short. Así me gusta más. Me puse un cinturón plateado, mis medias, mis zapatillas blancas con rosa. Me delineé los ojos, algo que solo hago para ocasiones especiales. Y esta era una, así que me puse delineador, rímel, y un labial rosa que no usaba hace demasiado tiempo. Agarré $200, las llaves, el celular, los auriculares, y bajé. Estaba emocionada; hacía tres meses que no tenía una cita. No tenía con quién. O sí, pero no. No importa. El caso es que me puse los auriculares y caminé hacia el lugar de encuentro. Y escuché canciones que canté mientras caminaba, y pense "qué me importa si me miran". Y me reí un poco al sentirme ridícula. Estaba ridículamente contenta.
Cuando llegué al café mi cita me pidió el que más me tentaba, uno nuevo, de navidad. También me regaló un muffin de vainilla con chips, porque sabe que es mi favorito. Y le dije al barista que mi nombre es Abi, pero escribió Gabi en el vaso, y me hizo pensar en él, pero no me importó, porque yo estaba en una cita con alguien mucho mejor que él, alguien mejor que todos. Y no me permití ponerme triste. Me reí, le dije gracias al barista, y me fui a sentar a una mesa afuera con mi cita. Le mandé a una amiga la foto del vaso, y me dijo "el universo parece estar en tu contra". Y me reí, porque así parece, a veces. Así se siente. Y lo charlé con mi cita. Charlamos mucho, nos reímos también, descubrimos que tenemos mucho en común. Charlamos y me ayudó a resolver algunos problemas, aunque como siempre, también me inventé nuevos; así soy yo. Pero me entendió. Noté que algunos miraban con recelo nuestra cita, quizás no entendían, quizás se preguntaban qué historia habría detrás.
Escuchamos música, prestando atención a las letras, desenredando cada palabra y adaptandolas a nuestra vida. Nos sacamos una foto y nos dio vergüenza, porque sentimos al mundo entero mirarnos, pero no importó. Y no subimos la foto, la guardamos para recordar la cita. Disfrutamos del viento hasta que empezó a hacer frío, y ahí, aún con el café en la mano, porque tomamos lento, emprendimos el regreso. 
Y volví a mi casa únicamente porque tenía frío, pero si hubiera sido por mi, me habría quedado disfrutando de mi cita mucho tiempo más. Llegué  contenta, sintiendome enamorada, y con ganas de otra cita al día siguiente, y al otro, y al otro. Hace mucho no sentía algo así, quizás desde que había tenido una cita con él. Y fue lindo, no creí poder sentir un amor así de nuevo, tan pronto. Me prometí a mi misma que iba a cuidar este amor, que iba a dejarlo sanarme, que iba a ser lo más incondicional posible. Volví de mi cita feliz, se me notaba en la cara: fue de las mejores que tuve en mi vida. 
Y cuando mi mamá me preguntó con quién fue mi cita, le respondí: conmigo misma.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

lunes, 10 de diciembre de 2018

Si desaparezco

No te sorprendas si desaparezco.
¿Cómo podes esperar que me quede si estás haciendo todo para que me vaya?
¿Cómo voy a quedarme si no me demostras que vas a esforzarte?
¿Cómo puedo seguir con vos si me alejas cada vez que me acerco?
Si desaparezco, es porque considero que no me querés más. Que no tenés ganas, ni tiempo, ni interés, ni nada. Y  no vale mi tiempo perdido en alguien que no me valora. Que nunca se va, pero tampoco se quiere quedar. Que no me quiere soltar, ni tener. Que me quiere de a ratos, solo cuando tiene tiempo, y cuando yo quiero, "bueno, dale, vamos viendo". No me quiero seguir conformando con tus migajas, no quiero recibirlas más como pan recién horneado: merzco mucho más que lo poco que me das.
Si algo me enseñó la vida, es a no hacer cosas por gente que no hace nada por mí. A no cruzar océanos por personas que ni siquiera saltarían ni un charco por mí. Y a nunca quedarme donde no me siento bienvenida, ni cómoda. Donde siento que, si me voy, nadie lo notaría: no habría cambio alguno.
Mejor alejarse de esos lugares. Y, sobre todo, de esas personas.
Yo tengo tendencia a dar lo mejor de mí, siempre, en cualquier tipo de relación. Y me duele cuando al otro no le importa, cuando no me dan lo mismo a cambio. Pero ya aprendí, e intento llevar a cabo esto siempre: si a la otra persona no le importa mantenerme en su vida, si no hace nada por mí, si no se interesa, entonces yo tampoco. Porque lo que le doy tendría que alcanzarle, tendría que ser suficiente, tendría que ser recíproco.
Y, si no lo es, entonces no te lo voy a dar más, me lo guardo para otra persona que se lo merezca más,
 por ejemplo: yo misma. Y algún día, alguien me va a dar justo eso que yo le doy, justo lo que necesite, y yo ni siquiera voy a tener que pedírselo.
No te sorprendas si desaparezco, porque si desaparezco, es porque vos me venís echando hace rato.
Y no te confudas, no te pienses que para mí es fácil. Nunca nada me costó tanto como me está costando desaparecer de vos. Pero, ¿qué sentido tiene quedarme en un lugar que vos no sabes si estás listo para darme? ¿Cómo puedo seguir esperando a que te hagas un espacio que ni vos mismo sabes si tenés libre, o siquiera si estás listo para darmelo a mí? ¿Cuánto voy a tener que esperarte para que estés listo? ¿Para que sepas?
No te sorprendas si desaparezco, 
no podes esperar que me quede si estás demostrando que querés que me vaya.
No puedo quedarme si no me demostras esfuerzo.
No puedo seguir si te alejas cada vez que me acerco.
No te sorprendas,
si desaparezco es porque vos me echaste.

domingo, 2 de diciembre de 2018

Ojalá

Ojalá me pienses alguna vez. Ojalá alguna vez algo te haga acordar a mí, algo que te haga sonreír, ojalá te acuerdes de mí y me leas en alguna frase, o me veas en alguna imágen, o me escuches en alguna canción. Ojalá recuerdes el sonido de mi risa, el brillo de mis ojos cuando te miraba, el calor de mi piel cuando la tocabas. Ojalá sigas recordando, a la distancia, el sabor de mis besos, el fuego de mi deseo, la ternura de mis abrazos. Ojalá te acuerdes de cómo sonaban nuestras risas sincronizadas, de cómo se sentían mis uñas en tu espalda, de cómo mis dedos trazaban circulos en tu pecho, y ojalá te acuerdes de mis ojos mirandote mientras vos me sonreías con la cabeza apoyada en esa almohada de ese cuarto de hotel al lado de las vías del tren. Ojalá recuerdes cómo ardimos esa noche, ojalá mi ausencia y nuestra distancia no borren mis recuerdos de tu mente. Ojalá te haya dejado un buen recuerdo, ojalá me pienses alguna vez.
Es que mientras más crezco, mientras más me relaciono con las personas, ya no pido un para siempre, un final feliz, un amor eterno. Me conformo con un lindo recuerdo, con dejar una huella, una marca que no sea cicatriz, un lugar a donde volver y sonreír. Para mi vos sos eterno, pero a mí no me hace falta serlo para vos, me conformo con solo esto: decime que me recordas, que estoy ahí en alguna canción, una imágen, o una frase. Que, si hubo otra después de mí, sus besos no borraron ni reemplazaron el recuerdo de la pasión de los nuestros, y que su piel al lado de la tuya no se sintió tan cálida como la mía. Decime que te acordas de mí, que alguna vez me pensas. Aunque fuimos tan poco, aunque para mí duraste más que lo que yo duré para vos, aunque solo hayamos sido dos lineas perpendiculares y nos cruzamos tan solo una vez, aunque nunca nos volvamos a ver: decime que te acordas. Decime que no me olvidaste, que me pensas, que alguna vez sonreiste al recordarme. 
Ojalá me pienses alguna vez. Ojalá no me olvides. Ojalá algún día mi recuerdo te golpee, y me vuelvas a vivir, y ojalá que algún día sea en la vida real, pero si no, ojalá que algún día, al menos en tu mente, volvamos a arder.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

I hope you remember me.
I hope you see something that reminds you of me.
And I hope you smile,
and remember the memories we created together.
And I hope your throat tightens up
and it finally hits you;
you should have never let me go.

But you did anyways.