miércoles, 19 de diciembre de 2018

Díganle

Díganle
que todavía duele mucho no escuchar su voz,
que guardo silencio,
para ver si, de alguna forma, el sonido de su risa resuena en mis recuerdos,
que hay días en que lo consigo,
y que me hace bien.
Hablenle de la vez que vi el atardecer
justo después de nuestra despedida.
No le digan que aún lloro al ver sus fotos,
díganle que estoy feliz
porque lo tuve conmigo,
tan cerca mío,
que me salvó la vida.
Hablenle de mi futuro,
de cómo ahora sí lo veo,
de cómo deseo que esté ahí, a mi lado sentado,
y que me vea ser todo eso que él juró que yo sería.
Si lo encuentran,
díganle que sigo pasando por los lugares que disfrutábamos,
que me levanto cada mañana sintiéndome invencible,
que no le tengo miedo a las batallas desde que me ayudó a ganar todas mis guerras.
Y también,
díganle
que el olvido nunca lo va a tocar.

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