domingo, 16 de diciembre de 2018

Juegos

Juguemos a querernos, a gustarnos, a querer algo más que sexo casual. Fingí que te interesa lo que te cuento, mientras yo finjo que también me interesa lo que me contas vos. Juguemos a no saber que esto, como todo, se va a terminar, y que lo más probable es que termine mal. Por un rato, juguemos, tiremos los dados y saquemos las fichas, y metamonos de lleno en algo que sabemos que nos va a doler después. Inventemonos mentiras, besemonos más que la piel, dejemonos una marca, un recuerdo feliz para poder recordarnos en un futuro, cuando el juego haya terminado.
Sorprendeme, gustame, hacé que me crea tus mentiras, demostrame que existe el amor después del amor, saname, aunque ambos sepamos que me vas a doler después. Juguemos a querernos, si te parece bien. Te propongo ese juego que algunos llaman amor. Lográ que te quiera. Decepcioname, ya sé que lo vas a hacer, porque todos lo hacen. Pero hacé lo que nadie: decepcioname, y hacé que me importe. No importa que me lastimes; hacelo. Lográ que te quiera, y lastimame en el proceso, si así te sale. Esto de querer es un juego, ya ves, y a veces se gana y a veces, y casi siempre, se pierde. Jugá a besarme, a decirme la verdad, o al menos la mayor parte. Contame chistes tontos, reite conmigo. Mirame a los ojos y haceme sentir vista en un mundo repleto de miradas frías. Mirame cálidamente, como si me estuvieras leyendo con la mirada, como si vieras más allá de mi piel. Haceme sentir comprendida. Por lo menos un ratito, quereme y haceme quererte. 
Juguemos juntos, lo necesito. Aunque ya muchas veces pateé el tablero: aunque haya perdido muchas veces, aunque vos también hayas perdido antes. Volvamos a jugar, a ver si esta vez ganamos los dos. Quizás formemos un buen equipo. Quizás el juego algún día deje de ser juego, y las mentiras no sean mentiras, y no haya que fingir. Pero por ahora, el juego es juego, y yo quiero jugar con vos. Quiero arriesgarme aún sabiendo que voy a perder. 
Sorprendeme y ganemos, o decepcioname como tantos, y perdamos. Bajá mis defensas, desarmame, haceme sentir desprevenida. Haceme olvidar por un rato que los juegos terminan y siempre hay un perdedor. Hacé que disfrute de este juego llamado querer. No va a ser fácil jugar conmigo, te confieso que no soy buena perdedora, detesto perder, quizás por eso ya nunca juego. Pero intentémoslo. Mi corazón se va a negar, va a luchar con todas sus fuerzas, porque se rehusa a latir por alguien que no sea él. Pero yo confío en nuestro juego. Si jugamos bien las cartas, quizás podamos engañar a mi corazón. Quizás pueda hacer que tache su nombre y escriba el tuyo arriba. Intentemoslo.
Sentate por acá, te hago espacio así jugas más cómodo. Te presento a mi mente, es un poco confusa a veces, pero ya le vas a agarrar la mano a medida que vayamos avanzando en los casilleros. Si tenés suerte, quizás llegues al corazón. Yo lo estoy deseando. 
Juguemos a querernos, a fingir que nos gustamos, que nos interesamos, y que no vamos a terminar mal. Mintamonos a nosotros mismos, besemonos como si no supieramos los peligros de besarnos de esa forma, pensemonos hasta que nos duelan los sesos. Tengamos más que sexo casual. Charlemos. Pero charlemos de verdad. Contame de tu vida. Escuchá de la mía. Interésate, hacé que me intereses vos a mi. Quereme, hacé que te quiera. Ilusioname, desilusioname, doleme. Quizás te parezca una locura que te pida esto, y para mi un poco lo es. Sé que no entendes cuando te pido que juegues conmigo, que me duelas, que me lastimes; pero es que si me lastimas, significa que ya no es un juego: si me lastimas, significa que te quiero, que te estoy queriendo y quizás, signifique que ya no lo quiero más a él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario