miércoles, 30 de marzo de 2022

lo más difícil de dejarte ir
y de irme

es darme cuenta que vos ni siquiera queres quedarte

ni que yo me quede 

lunes, 21 de marzo de 2022

es la quinta vez en lo que va del mes que me prometo a mi misma que "no voy a demostrarte más nada"; que voy a dejar de decirte que te quiero o que te extraño o que tengo ganas de verte o que en ese momento tengo ganas de estar con vos tirada
            no por haber dejado de sentirlo; si no por darme cuenta que vos ya no lo sentis

sé bien cómo se siente y cómo es ser amada, extrañada, y querida por vos
sé bien cómo actuas cuando tenés interés en alguien (en mi)
y por ende y por desgracia (o tal vez por suerte, porque nada te salva más que darte cuenta a tiempo) sé bien reconocer cuando no es así. y yo siento, genuina y objetivamente, que ya no me queres, ni me extrañas, ni te interesa si nos vemos o no, ni sentis ganas repentinas de estar acostado conmigo abrazadome, o de nada en particular conmigo. ya no sentis nada por mí. es obvio. se nota a kilómetros de distancia.

y me cansé de esperar que se te escape un "te extraño", un "te quiero", un "qué ganas de estar con vos ahora mismo que tengo", o un "tengo ganas de verte". o algo. cualquier cosa. cualquier mínima cosa. y es obvio que no va a pasar, que esperar es en vano, porque no lo sentís. yo sí, y por eso lo digo.

y es que no hay nada más triste en esta vida, creo yo, que no ser correspondido

y no puedo prometer no sentir más lo que siento: no puedo simplemente dejar de extrañarte o de quererte. pero sí puedo prometer dejar de demostrar mis sentimientos

hasta que un día, tal vez, ya no estén


lunes, 14 de marzo de 2022

miércoles, 9 de marzo de 2022

Cansa

Estoy cansada. De vos, de mi, de todo. Cansada. De nosotros. Y ni siquiera sé cuál nosotros. No queda nada de lo que alguna vez fuimos. Retazos sueltos de algún que otro momento, que encuentro en alguna que otra risa. Eso es todo.

Solía encontrar paz entre tus brazos y certeza en tus palabras. Ahora solo siento tristeza. Y pena. Y miedo, en parte. Y si me preguntas, “miedo a qué?” te respondo, “a perderte.” Pero ya te perdí, no? Hace tiempo, creo. Y, creo, me está costando aceptarlo, o asimilarlo. Y quizás también a vos, no? Pero se nota, y mucho. Y se notan (muchísimo) mis esfuerzos por intentar salvar lo insalvable. Remontar lo irremontable. Evitar que el titanic se hunda. Y no estoy diciendo que la situación o nuestro vínculo es insalvable. Para nada. Es solo que yo no puedo salvarlo sola. Ni remontarlo sola. Ni girar el timón sola. Y no es que vos estés manejando directo hacia el iceberg. Es más bien como si, viéndolo a lo lejos, no sos capaz de girar el timón diez centímetros a la derecha para evitar el choque. Y quizás lo giras cinco. Pero no alcanza…. No alcanza, y yo no puedo hacerlo sola. Y no me quiero hundir. Tampoco quiero saltar del barco. Entonces, qué hago?

Me da bronca, sabes? Porque todo lo que alguna vez fuimos esta acá, a la vuelta del timón. Es tan simple como poner voluntad. Pero no lo haces. Por orgullo, o por la razón que mierda sea. Y me da bronca. Y me duele. Porque solías hacerme sentir que siempre ibas a luchar por mi. Pero ya no lo haces. Y más aún que triste y enojada, me hace sentir cansada. Cansa luchar por alguien que no parece interesado en que lo hagan. Cansa dar y recibir migajas. Cansa sentirse una molestia. 

Cansa. 


lunes, 7 de marzo de 2022

a veces te extraño tanto que me desgarraría el cuerpo y me arrancaría el corazón y lo tiraría de una patada al río luján

a ver si así se me pasa un poquito

(spoiler: no)