"Y lloró. Lloró odiándose por llorar, porque él no merecía sus lágrimas. Y se sintió desdichada y sola y lloró más. Pensó en ahogar sus penas con alcohol, en decantarlas echas sangre o vómito, en hacerlas gritos, insultos. Pensó mil locuras. Pero la cobardía la detuvo y casi le agradeció. Solo pudo hacerlas lamentos adolescentes y estúpidos. Y se quedo ahí, hundiéndose en su pozo tan esmeradamente recién cavado."
http://conelsolentrelaspiernas.blogspot.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario