Me doy cuenta de que de a poco vas apareciendo menos y menos en mi cabezota. A pesar de que piense en vos todos los días, ya no te lloro. Te extraño, sí, no sé si alguna vez voy a dejar de extrañarte. Sé que nadie nunca va a reemplazarte, pero el dolor de la pérdida va siendo cada vez menor, y me voy acostumbrando a tenerte ahí presente. Sonrío, sí, pero sonrío feliz, porque sé que me quisiste, sé que me amaste, y yo a vos. Sé que lo que tuvimos nunca lo voy a olvidar. Pero también sé que la vida sigue. La vida siempre, aunque parezca el puto fin del mundo, sigue.
Nunca voy a querer a alguien tanto como te quise, no es posible, te quería más que a mi propia vida, literalmente hablando. Te amaba, con todo mi corazón, con todo mi puto ser. Te amaba enteramente, a pesar de saber que no tenía que hacerlo, te amaba, te adoraba. Nunca voy a sentir algo así por alguien, nunca voy a poder reemplazarte. Pero sí voy a poder superarte. Te estoy superando. Y eso me hace bien. Saber que de a poco empiezo a ordenar mis prioridades, me hace sentir bien conmigo misma. Y ahora puedo decir que estoy bien. No del todo, va a costar bastante. Pero estoy bien.
Estoy bien, estoy bien, estoy bien.

No hay comentarios:
Publicar un comentario