Otro 11. Otro
11 más. Otro 11 más pensando en vos. Otro 11 más escuchando las pastillas del
abuelo, callejeros, intoxicados, en fin, tus bandas, nuestras bandas. Otro 11
más recordandote a cada minuto, a cada hora. Otro 11 más hablando de lo mucho
que te amo, y de lo frustrante que es que nadie entienda ese sentimiento. Otro
11 más deseando volver a ese 11
y que salga todo bien, y que sea todo lindo y color rosa. Otro 11 más en que lo
más mínimo duele, y lo más mínimo sana. Pero hoy es distinto. Hoy tiene algo
distinto. Estás en todos lados, te veo en todas partes. Cuántas veces en el día
habré dicho "uh, flasheé Gabi"? 10, 15? Y ahí estabas. Caminando por Larralde,
yendo para Libertador. Y grité. Grité con todas mis fuerzas. Grité tu nombre
hasta quedarme sin voz, hasta quedarme muda de dolor, desesperación, y al mismo
tiempo alegría por verte. Grité hasta que me dolió cada célular de mi cuerpo
por tanto gritar. Y sin embargo no abrí la boca. No salió un sonido de mí,
excepto quizás un jadeo. Todos lo vieron. El cambio en mí, el desgarro, el
horror, la risa falsa para evitar el llanto, la excitación, el temblequeo de
manos, la respiración agitada. Y sin embargo vos no lo notaste. Corrí hacia
vos, pero en realidad me quedé quieta donde estaba, parada en el colectivo,
respirando intentando calmarme. Te grité, te llamé con todas mis fuerzas, y sin
embargo seguí ahí, parada en medio de un desborde de emociones. Y el colectivo
se movió. Obvio. Pero yo me quedé ahí. Me quedé en medio de Larralde, mirando cómo
te alejabas. Te alejabas vos o me alejaba yo? O se alejaba el colectivo. Sí.
Creo que se alejaba el colectivo. Yo me quedé ahí, parada. Al menos una parte
de mí. La otra parte te la llevaste vos. Te llevaste OTRA parte mía. Yo me fui,
pero en realidad, me quedé ahí. Sola, porque vos también terminaste alejandote.
Me quedé sola, desgarrandome, llamandote, gritando. Sola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario