lunes, 24 de enero de 2022

Somos.

Dicen que somos la serie de decisiones que vamos tomando en nuestra vida. Lo que hacemos, no hacemos, decimos y no decimos. Y también, agrego yo, lo que queremos hacer, o decir, pero terminamos no diciéndolo o no haciéndolo. Y, ¿qué con todas esas decisiones que sabemos que deberíamos haber o no haber tomado pero que, por alguna u otra razón, no fue así? ¿A dónde van a parar? ¿Seríamos alguien distinto si las hubiésemos tomado o no tomado, respectivamente? ¿Sería yo la misma persona hoy si hubiera decidido distinto? ¿Hay alguna otra versión mía en algún universo paralelo que tomó todas las decisiones que yo supuse que no debería tomar, o alguna otra que tomó las que si yo debía pero yo no tomé? Y si las hay, ¿serán felices? ¿Más que yo con las decisiones que tomé y no tomé?

¿Habrá una yo en un universo paralelo que decidió estudiar psicología, y no traductorado? ¿O que decidió ir de viaje a Brasil en vez de a México en 2018? ¿O que decidió no ir a una fiesta en abril de 2019 y quedarse durmiendo? ¿O que enterró sus impulsos debajo de su piel? ¿O que estudió más para un parcial y entonces aprobó y no perdió un año de su cursada? ¿Cuántas "yo" pueden haber? Deben ser tan infinitas como infinitas decisiones he tomado en mi vida. O, al menos, aquellas que considero importantes. No creo que haya un universo paralelo en el que decidí untar mi tostada con mermelada de durazno en lugar de mermelada de arándanos.

Reformulo, entonces: somos la serie de decisiones importantes que vamos tomando. Las decisiones que nos marcan. Qué carrera estudiamos. Qué viaje hacemos. A cuáles fiestas vamos y a cuáles no. Qué trabajos tomamos y cuáles no. Qué decimos, y qué nos callamos para siempre. Cuál impulso seguimos, y cuál enterramos debajo de nuestra piel. Y yo soy yo. Soy esto. Estudié traducción, y no psicología. Viajé a México, y no a Brasil. Fui a una fiesta, y no me quedé durmiendo a pesar de que tenía sueño. No estudié lo suficiente. Y seguí mis impulsos. ¿Puedo arrepentirme? ¿Estoy a tiempo de cambiar? ¿Hay algua forma de rectificarme? ¿De dehacer mis decisones? ¿De volver a tomarlas? ¿No, no? ¿Qué hago entonces? Digo, con esta sensación de que hice todo mal.

No puedo cambiar el pasado. No puedo cambiar quien soy. Las decisiones que tomé me llevaron hasta acá. Y quizás, si hubiese decidido distinto, sería otra versión de mí. Una que me gustaría más. Una que sería más feliz. Pero no lo soy. Y lo único que puedo hacer es aprender. Y asegurarme de, esta vez, al menos, intentar tomar las deciones correctas. Para después no tener que estar preguntandome por las otras versiones de mí en otros universos que ni siquiera sé si existen. (Aunque ojalá que sí, y ojalá estén siendo más felices de lo que yo estoy siendo ahora.)

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