domingo, 14 de octubre de 2018
Mi musa
Mi musa tiene ojos celestes, pelo corto y rubio al sol, aunque un poco más oscuro a la sombra. Mi musa es de libra. Mi musa tiene una risa contagiosa, y un andar despreocupado. Mi musa mira fuerte, besa fuerte, y coge fuerte. Mi musa me abraza, pero no me toma la mano. Mi musa me agarra de la cintura al besarme. Mi musa me deja siempre con ganas de más. Mi musa tiene una voz que yo podría escuchar todos los días de mi vida sin cansarme. Sobre todo cuando mi musa canta. Mi musa cuelga. Es una persona muy ocupada. Siempre me dice que no le alcanzan las horas de los días. No sé bien qué es lo que hace mi musa en su día a día, pero sé que mi musa es una persona muy ocupada. También puedo afirmar que mi musa es torpe. Y quizás un poco yeta. Mi musa no sabe comer helado. Le gusta más el chocolate. En rama, si puede ser. Igual, para mi musa cualquiera va bien. Eso si, a mi musa no le des fruta, por favor. A mi musa no le gusta mucho la fruta. Aunque a mi musa sí le gusta la uva. Y el vino. Y la birra. A mi musa le gusta mucho la playa. Y el calor. No le gusta para nada el frío, dice que lo sufre mucho. A mi musa le gusta el diseño, y por eso pinta murales. Le gusta la música, y por eso toca la guitarra. A mi musa le gusta mucho el arte. Cuando me reencontré con mi musa, lo primero que le dije fue "estás hecho todo un artista". A mi musa le gusta mucho el arte. Y por eso es mi musa. Le gusta tanto el arte que se convirtió en esto. Sin saberlo, se convirtió en mi arte. En mi inspiración. En mis textos. En mi musa.
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